Le Républicain Lorrain publicó un artículo que relata la experiencia del profesor Raphaël Pitti, médico humanitario en Gaza. A través de esta entrevista, el periódico pone de relieve la dramática situación en los hospitales y la vida de la población civil.
Dos misiones en Gaza en 2024.
El periodista preguntó al profesor Raphaël Pitti a qué se enfrentaba a diario durante sus dos misiones en Gaza en 2024.
El profesor respondió que, en enero de 2024, durante dos semanas, trabajó en el Hospital Europeo de Gaza, situado cerca de Rafah. Formaba parte de un equipo de siete médicos y fueron testigos de una catástrofe humanitaria, con un millón y medio de personas desplazadas en Rafah. Algunas de ellas vivían dentro del propio hospital. Las condiciones eran dramáticas, ya que no se había preparado nada para recibirlas. Los habitantes construían sus refugios con lonas y alfombras.
Precisó que esta situación hacía que la vida cotidiana fuera extremadamente difícil para las poblaciones desplazadas.
La situación en el Hospital Europeo.
El periodista preguntó cuál era la situación dentro del Hospital Europeo.
El profesor respondió que el servicio de urgencias estaba permanentemente saturado, teniendo que atender tanto las necesidades de atención primaria de la población desplazada como a pacientes politraumatizados a causa de los bombardeos.
Añadió que, por falta de espacio, los heridos más graves eran atendidos directamente en el suelo y que toda la atención médica se realizaba en el suelo. Precisó que algunos niños vivían dentro del hospital y observaban con curiosidad lo que ocurría, a pesar de la violencia de las situaciones.
Afirmó que esta situación mostraba el colapso total del sistema sanitario en Gaza.
La apertura de un orfanato de emergencia.
El periodista quiso entender cómo había nacido el proyecto del orfanato en Gaza.
El profesor indicó que, a partir de marzo de 2024, ya no entraba ningún alimento en la Franja de Gaza y que la hambruna empezaba a aparecer. Los habitantes habían perdido todo impulso de solidaridad y se disputaban la comida. Estaban completamente deshumanizados.
Precisó que, en ese contexto, se encontraron con niños solos, aislados, a veces con ollas para alimentarse. Eran los únicos supervivientes de sus familias. Añadió que su equipo había alquilado una villa y salía a las calles para recoger a estos niños. Treinta y cinco niños fueron puestos a salvo. Afirmó que esta atención urgente era necesaria para su supervivencia.
El futuro de estos niños.
El periodista quiso saber qué iba a ser de estos niños.
El profesor respondió que había que esperar que se instaurara un alto el fuego y que las autoridades organizaran un orfanato.
Añadió que su equipo trabajaba con un abogado, en coordinación con la Cruz Roja y la OMS, para localizar a familiares que pudieran haber huido hacia Cisjordania u otros lugares.
Precisó que estos trámites eran esenciales para garantizar un futuro seguro a estos niños.
Proyectos humanitarios estructurantes
El periodista quiso saber qué otros proyectos se habían llevado a cabo para ayudar a la población de Gaza.
El profesor respondió que, en colaboración con Médicos del Mundo y Cáritas Jerusalén, se habían construido cuatro centros de atención primaria de salud.
Añadió que la cuestión del acceso al agua potable también era crucial y que, en la actualidad, se distribuyen 600.000 litros de agua potable cada mes.
Concluyó que estas acciones tenían como objetivo brindar un apoyo concreto y duradero a la población de Gaza, más allá de la urgencia médica.
